Si Bien No Son Todas...

OtroPana: “Loco ella va esta noche pa’ mi casa”.
Yoyo: “¿Quién?”
OtroPana: “Cosita, tu sabe”.
Yoyo: “Hey, bien por ti”.
OtroPana: “Coge pa’llá”.
Yoyo: “¿Tu ‘ta loco?”
OtroPana: “Entonce dique que tu no te da eso otra ve y vaina”.
Yoyo: “Qué pasa papá, ademá eso e’suyo ahora”.
OtroPana: “Loco, ¿te va a pone en esa? Men no sea así, ella va como a la 9, coge pa'llá, coge pa'llá”.
Cosita resulta ser alguien con quien pasé buenos ratos y en ese momento el era quién los pasaba con ella. O sea, no necesariamente novios o algo por el estilo, sino "amigos". Era la segunda vez que compartíamos una “chica” aunque la primera vez el y yo no nos conocíamos (esa es otra historia).
Yoyo: “Pero es que ella no sabe que yo sé que utede tan”.
OtroPana: “Pero e pa’ eso, a ver que dice ella”.
Yoyo: “¡Mielda loco! ¿Tú cree?”
OtroPana: "¡Anjá loco!, déjate de vaina, eso va estar mortal".
Yoyo: “Ok, y ¿cómo llegaría yo, supuestamente?”.
OtroPana: “Na, llegas al apartamento y ya. Ella va a salir del trabajo como a las 7 y va pal apartamento”.
Yoyo: “no, no, así no, como que está raro así. Oye lo que hay, llámame cuando ella llegue al apartamento y cuando tu vea que la llamen, tu te va a hacer lo que sea y la deja ahí que despué yo te doy un toque”.
OtroPana: “Ta’tó!”.
Efectivamente así lo hicimos. Tengo que admitir que no necesariamente fui convencido, sino que la curiosidad me estaba maltratando. Luego de que recibí la llamada, procedí como planeáramos.
Yoyo: “¿Aló?”
Ella: “¿Si?”
Yoyo: “¿Cosita?, ¿cómo tu ‘tá?”
Ella: “Aquí cansá, salí de trabajar ahora y tengo un dolor de cabeza insoportable”.
Yoyo: “Diablo, y yo llamándote a ver si salíamo por ahí a dar una vuelta, que se yo…”
Ella: “¿Y eso?”
Yoyo: “¿Qué, no te puedo llamar?”
Ella: “Siii… pero ¿y esa rareza?”
Yoyo: “Tu sabe que yo ‘toy en ti todavía cual es tu chow”. (Dios mío, perdóname...)
Ella: “Hay Yoyo mira, ‘ta bien, pero hablamo mañana de eso ¿si?, ahora ‘toy cansá y voy de camino pa’mi casa…”
Yoyo: “Pero eso no eh na, ¿por donde tu anda? Yo ando monta’o te paso a bucá y salimo pa’ bebeno algo, no tiene que ser la noche entera”
Ella: “No me haga eso, hablamo mañana ¿si?”
Yoyo: “¿Por donde tu vas? ¿Tu va por la entrada principal?”
Ella: “Si, ya yo ‘toy llegando… hablamo mañana ¿si?”
Yoyo: “Pero no sea así ombe… ya voy saliendo pa'llá".
Ella: “No no no no, por favor, hablamo mañana, hablamo mañana”.
Yoyo: “Ok 'ta bien”.
Luego de esto, procedo a terminar de cambiarme, y arranco para el apartamento. Cuando voy de camino, llamo al pana para decirle que ya voy llegando y que proceda con la segunda parte del plan que consistía en "hacer tiempo y no regresar hasta nuevas instrucciones". Recuerdo que luego de esa noche denominamos el plan “El Desenmascare”.
Llego al lugar mencionado a eso de las 9:33 de la noche y me parqueo justo debajo del apartamento. Debo confesar que estaba nervioso pues nunca había pescado in fraganti a nadie. Bueno, relacionado a vainas de vagabunderías, no.
Recuerdo que iba pensando cómo reaccionaría cuando le viera a la cara. ¿Me reiré, inmutaré, lloraré? Nah! No creo que llore. Una vez en el piso correcto, me dirijo a la puerta.
Toco la puerta. 3 toques cortos. Escucho pasos. Efectivamente, Cosita abre la puerta con una botella de vino y copas en las manos.
Yoyo: “¡¿Cosita?!” Con una cara de drama de RD$2.75 que no se imaginan.
Al ver que se trataba de mi, cerró la puerta.
Yoyo: “¡Cosita!, ábreme, y fulano ¿‘tá ahí? Ábreme que solo vine a preguntarle algo”.
Obviamente el menage no se dio, (aunue nunca se planeo uno) pero una vez que mi OtroPana llegó y que nos sentáramos a hablar los tres, me percaté de que hay mujeres que también se sienten incomprendidas como la mayoría de nosotros los hombres. Al final me despedí y los dejé con la vieja rutina de la botella de vino y las copas ala luz de la luna.